The middle east conflict: 3 Things it reveals about us

He estado considerando si escribir o no sobre esto, pero he decidido hacerlo—no para tomar partido, sino para romper los ciclos de odio.

El conflicto en Medio Oriente no es nada nuevo, pero la magnitud que ha alcanzado en los últimos dos años, especialmente tras la invasión del 7 de octubre por terroristas de Hamás en Israel y la guerra que siguió en Gaza, ha sido impactante.

Lo que realmente me sorprende es el repentino “interés” de muchos en Occidente—particularmente la nueva preocupación por el bienestar de los niños en Gaza. Las redes sociales están inundadas de publicaciones, surgen protestas en las calles y en campus universitarios bajo hashtags como #FreePalestine, y de repente, todos parecen estar profundamente informados—o al menos eso parece.

Como no vivo en una cueva, también he estado expuesta a todo este contenido. Esto me ha llevado a reflexionar sobre tres cosas que este conflicto ha revelado sobre nuestra sociedad:

Nos hemos vuelto adictos a los titulares. La mayoría rara vez lee artículos completos y acepta lo que ve en redes sociales como verdad. Un video o una imagen deben ser reales, ¿no? Pero, ¿verificamos la fecha, el contexto, la fuente? Muchas veces no. Si un actor o influencer favorito dice algo, lo creemos sin cuestionar, sin investigar por nosotros mismos.

Yo también soy culpable de esto. Pero esta vez decidí profundizar—no solo en el conflicto, sino en cómo interactuamos con él. Y noté algo alarmante: ya no debatimos. No escuchamos. Compartimos nuestras opiniones y silenciamos a los demás. ¿Por qué? Porque nos falta profundidad. Nuestras opiniones muchas veces se construyen sobre nada más que titulares o reels cortos, y están dominadas por nuestras emociones. Así que cuando alguien nos hace una segunda o tercera pregunta, nos quedamos sin argumentos y nos enojamos. 

Vivimos en una sociedad que dice ser tolerante e inclusiva—y aun así cancelamos a las personas en lugar de escucharlas. El verdadero debate requiere humildad, apertura para estar equivocados y la disposición de ajustar o reafirmar nuestras creencias sin silenciar a otros.

Así que te animo: lee, verifica los hechos y ve más allá de los medios tradicionales y las redes sociales. Si realmente te importa un tema, infórmate antes de difundir odio bajo el pretexto de buscar justicia.

Un punto revelador para mí, por ejemplo, es que el ministerio de salud de Gaza, controlado por Hamás, es la fuente oficial de cifras de muertos, tratada como oficial por los medios y la ONU. No estoy negando que haya personas muriendo en este conflicto—trágicamente, eso es innegable. Pero usar términos como genocidio o comparar a Netanyahu con Hitler es, lo siento decir, ignorancia. Según una encuesta de HJS, el 98% de los principales medios—incluyendo CNN, BBC y The New York Times—se basaron en información del ministerio de salud de Gaza (de nuevo: controlado por Hamás). Solo el 5% basó su información en datos de las Fuerzas de Defensa de Israel. Es profundamente preocupante que muchos periodistas ya no realicen una de las tareas más básicas del periodismo serio: verificar los hechos.En su lugar, simplemente retransmiten información proporcionada por una organización terrorista.

Entonces te pregunto: ¿por qué deberíamos esperar que Hamás—un grupo terrorista reconocido—ofrezca estadísticas o información neutral y veraz? No olvides que uno de los instrumentos más poderosos de Hitler en la Alemania nazi fue la propaganda.

Cuanto más aprendo sobre Israel, Palestina e Irán, más me doy cuenta de lo poco que sabía. Así que antes de cancelar a otros, infórmate. Ve más allá de los titulares.

También me sorprende la rapidez con la que muchos en Occidente—incluidos los medios—han decidido defender y creerle a una organización terrorista por encima de un Estado democrático. Condenar la pérdida de vidas inocentes es esencial, y solidarizarse con el sufrimiento de las personas en Gaza es necesario—pero alinearse con los objetivos explícitos de un grupo que busca la destrucción de Israel es algo completamente distinto. Debemos ser muy conscientes del poder de nuestras palabras y del contexto en el que las usamos.

Muchos de los que hoy gritan “Free Palestine” no mostraban interés por la región antes de 2023. Si realmente nos importa la libertad del pueblo palestino, deberíamos haberla defendido desde al menos 2005—empezando por liberar Gaza de Hamás. La verdadera defensa implica conocer la historia, oponerse al terrorismo y defender los derechos humanos de forma coherente. Porque Hamás ha privado a su propio pueblo de libertad de prensa, libertad religiosa, libertad de expresión y derechos de las mujeres, mientras lanza ataques terroristas diarios contra Israel. 

Mientras tanto, gobiernos occidentales han enviado millones de dólares a Gaza a través de la ONU—fondos que a menudo terminan en manos de Hamás, utilizados para construir túneles debajo de escuelas y hospitales. ¿Por qué nadie condena esto como una violación de los derechos humanos? Hamás utiliza a los civiles como escudos y se presenta como víctima, y Occidente sigue cayendo en la trampa.

¿Sabías que Israel—antes del 7 de octubre e incluso bajo ataques constantes—proporcionó durante años electricidad y ayuda humanitaria a Gaza? Hoy se habla mucho de cómo Israel bloquea ayuda o dispara contra personas que intentan conseguir comida. Sin embargo, los medios tradicionales guardan silencio o apenas mencionan cómo Hamás intercepta esa ayuda y la vende a su propia población para financiar armamento. También hay poca cobertura sobre los llamados abiertos de Hamás a boicotear la ayuda controlada por Israel. Un llamado al boicot por parte de una organización terrorista es un llamado a la violencia. Israel valora la vida. Hamás glorifica la muerte. Quiero ser clara: está bien condenar el sufrimiento en Gaza, pero señala al verdadero agresor—Hamás. Y deja de etiquetar a Israel como el principal agresor. Investiga por tu cuenta.

Así que vuelvo a preguntar: ¿cuál es tu causa? ¿Realmente luchas por los derechos humanos—o sin darte cuenta estás apoyando el terror y el adoctrinamiento? Dices creer en los valores occidentales, pero tus consignas los contradicen. Estudiantes y participantes de marchas del orgullo gay que defienden #FreePalestine desde la comodidad de democracias, sin vivir bajo ataques constantes, ¿realmente entienden lo que significa vivir en Medio Oriente sin esas libertades? Irónicamente, solo Israel ofrece esas libertades a su población.

Una frase viene a mi mente: “La frontera entre democracia y autoritarismo es la menos protegida del mundo.” Describe perfectamente nuestra crisis actual.

Este conflicto nos recuerda: no todo es relativo. No puedes borrar la diferencia entre el bien y el mal. La motivación importa.

Puedes lamentar el sufrimiento de los palestinos y desear un mejor futuro para ellos sin promover odio hacia los judíos. Si realmente te importa, examina tu motivación. ¿Estás luchando por justicia—o simplemente descargando tu odio disfrazado de activismo? 

Israel se está defendiendo. Hamás e Irán llaman abiertamente a la muerte de todos los judíos y a la destrucción de Israel. Son regímenes que sacrifican a su propio pueblo por propaganda. Y aun así exigimos que Israel guarde silencio mientras es atacado diariamente— incluso antes del 7 de octubre. 

La guerra y el terrorismo causan muerte—pero no son lo mismo. Israel, por supuesto, comete errores; sin embargo, luchar contra una organización terrorista no es un juego limpio. Y apoyar a ese tipo de grupos terroristas mientras disfrutas de las libertades de una democracia tampoco lo es. Si la paz te importa, empieza por amar y cuidar a las personas en tu entorno—familia, vecinos, colegas. Si lo piensas bien, estoy segura de que en eso también fallamos—yo incluida.

Por cierto, cuando cantas “From the river to the sea, Palestine will be free”, estás pidiendo la eliminación del estado de Israel. Basta con mirar Google Maps para ver qué hay entre el río Jordán y el mar Mediterráneo 😉 otra vez: tus palabras tienen poder. Así que pregúntate: ¿realmente apoyas la desaparición de una nación democrática? Porque Israel no busca eliminar al pueblo de Gaza—está intentando desmantelar a la organización terrorista responsable de un sufrimiento inmenso en ambos lados.

Este es un tema controversial—pero creo que necesario. Es una oportunidad para reflexionar. Así que pregúntate:

  • ¿Cuál es la raíz de tu motivación?
  • ¿Luchas por justicia desde el amor—o desde el odio?
  • ¿Tienes realmente una causa—o solo sigues una tendencia?
  • ¿Estás bien informado—o solo repites titulares?

Ni tú ni yo podemos resolver este conflicto, y no escribí esto para convencerte de apoyar a Israel—ellos también cometen errores. Pero sí lo escribí para animarte a profundizar, a informarte más allá de los titulares y a examinar tus motivaciones, para que cambiemos la forma en que participamos en este conflicto. Podemos romper ciclos de odio e injusticia actuando desde el amor. Así es como generas un impacto positivo en tu entorno. No olvides que tu vecino o tu amigo—sea judío o musulmán—merece amor, porque son personas afectadas por decisiones de líderes y acciones de organizaciones terroristas.

Así que no seas alguien que, desde la comodidad de Europa, America o LATAM sin entender lo que es vivir en países con corrupción o bajo ataques constantes, sienta la necesidad de decirle a otros cómo deben vivir. Y sinceramente espero que no te conviertas en alguien que, en nombre de la justicia, propaga más odio. Porque la justicia perseguida con odio solo produce más injusticia. Y este conflicto es el mejor ejemplo de ello.

Blessings!

Ana Laura


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