Los acontecimientos que llevaron a la primera Pascua no tienen nada que ver con conejitos ni huevos de chocolate. De hecho, la verdadera historia der la Pascua es mucho más profunda y poderosa. Puedes leerla completa en el libro de Éxodo, pero aquí te lo resumo.
El origen de la Pascua
En aquel entonces, el pueblo de Israel llevaba más de 400 años siendo esclavo del faraón en Egipto. Hasta que un día, Dios llamó a Moisés para liberar a su pueblo y conducirlo hacia la tierra prometida, en parte el actual Israel.
Con ese propósito, Dios envió una serie de plagas sobre Egipto. Sin embargo, el faraón se resistía a dejar ir a los israelitas. Entonces llegó la última y más devastadora: todo primogénito, tanto de hombre como de animal, moriría.
Pero Dios proveyó un camino de salvación para su pueblo.
A través de Moisés, les dio una instrucción clara: debían marcar los dinteles de sus puertas con la sangre de un cordero. Ese mismo cordero sería comido en familia esa noche, junto con panes sin levadura y hierbas amargas.
La sangre del cordero sería la señal.
Cuando el ángel de la muerte pasara, vería esa marca y “pasaría por alto” esos hogares. Después de esa noche, en la que incluso murió el primogénito del faraón, los israelitas finalmente fueron liberados.
El significado del Pésaj
Hasta el día de hoy, el pueblo judío celebra Pésaj en hebreo, que significa precisamente “pasar por alto”.
En esta celebración recuerdan principalmente dos cosas:
- La liberación de la esclavitud
- La fidelidad de Dios
Ahora quizás te preguntes: ¿y qué tienen que ver los conejos y los huevos de chocolate con todo esto? Sinceramente, absolutamente nada. Y es aquí donde la historia toma un giro que también te incluye a ti.
La celebración del Pésaj y Jesús
En esa primera Pascua, la salvación fue exclusiva para el pueblo judío. Pero aproximadamente 1500 años después, Dios volvió a intervenir en la historia de la humanidad.
Jesús, el Hijo de Dios, llamado en la Biblia muchas veces “el Cordero de Dios”, vino al mundo.
Y no es coincidencia que su sacrificio ocurriera durante la celebración de la Pascua judía. Conoces la famosa historia de la última cena? bueno en esa cena Jesús estaba celebrando el Pésaj con sus discípulos.
Al día siguiente de la última cena, Jesús fue crucificado. Su sangre fue derramada no para liberar a las personas de Egipto, sino para liberar a la humanidad de la esclavitud del pecado. Pero la historia no termina ahí: al tercer día, resucitó, venciendo a la muerte misma.
Una salvación para todos
Con Jesús, la Pascua dejó de ser exclusiva y se volvió accesible para todos.
El Cordero sin mancha—el primogénito y único Hijo de Dios—dio Su vida para que la muerte nos “pasara de alto”. A través de Él, se nos ofrece la vida eterna.
No porque lo merezcamos, sino únicamente por su gracia.
Esa salvación que antes estaba limitada al pueblo judío ahora se extiende a toda la humanidad:
“Para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.”
— Juan 3:15-16
Así como los judíos celebran la Pascua judía el Pésaj para recordar su liberación de Egipto, yo la celebro para recordar mi liberación de la esclavitud del pecado y de la muerte.
Lo celebro para agradecer a Dios por Su fidelidad, por abrir un camino para que tú y yo podamos comenzar el viaje hacia la verdadera Tierra Prometida: la eternidad.
Un evangelio simple
El mensaje de Jesús es simple:
“Todo aquel que cree en mí será salvo”.
Con el tiempo, muchas cosas han sido añadidas por la religión, pero no por Dios. El mismo Jesús advirtió a sus discípulos sobre esto en Mateo 16:6:
"Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos."
Así como el pan sin levadura simbolizaba pureza durante la Pascua, el mensaje de Jesús es puro. No necesita ser inflado ni complicado con “levadura religiosa”.
Jesús no te liberó del pecado para que te conviertas en esclavo de la religión. Él vino a ofrecerte perdón, libertad y salvación, únicamente por amor.
Esta es la historia menos contada de la Pascua, aunque es la más importante.
Si aún no vives una vida con Jesús, espero que esta Pascua no solo encuentres un huevito de chocolate, sino a Aquel que vino al mundo para salvarte.
Su nombre es Jesus, Yeshúa en hebreo.
Se bendecido y salvo.
Ana Laura


Deja una respuesta